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jueves, 8 de noviembre de 2007

La rebelión de José Uchy, natural de Roraima

Por Luis de Caralt

Luis de Caralt, biógrafo español, aporta su granito de arena al Libro de la Dinastía Hediondo, con la historia de un muchacho del suroriente de Venezuela que se rebeló ante Hediondez, gobernador en lugar de su padre Jedor. Iba a atacar el Manicomio de Vargasvil, con la ayuda de Zalmona.

El 3 de abril de 1764, sucedió que del oriente venezolano salió un muchacho como de la nada, de nombre José Uchy, de 23 años, que según los que dicen era subordinado de la Dinastía Hediondo, en ese entonces manejada por Jedor. Muerto Hedor, en febrero de 1758, de una enfermedad terminal que acabó con su vida, el 18 de mayo de 1764 se le acercó José Uchy a Hediondez, quien actualmente manejaba el Manicomio de Vargasvil, lugar dejado por su padre Jedor.

"Déjame salir del manicomio, Hediondez", estas fueron las palabras que le dirigió Uchy a Hediondez. Cierto día José Uchy, le dijo a Zalmona: "Ven, crucemos el río y ataquemos al destacamento de Hediondez que está al otro lado".

Pero Uchy no dijo nada de esto a sus colegas, que habían acampado en el extremo de una colina, y estaban debajo de un granado, en un lugar donde trillaban trigo, acompañados por una tropa compuesta de 610 hombres. El encargado de llevar el efod, en ese entonces, era el sacerdote Arango.

La gente no sabía que José Uchy se había ido. Mientras tanto, él trataba de llegar hacia donde se encontraba el destacamento de Hediondez. El paso estaba entre dos grandes peñascos, llamados Boses (desde 1993, la Piedra de Miguel Bosé) y Sene (desde 1986, la piedra de Iván). Uno al norte, frente al Alto de Ventanas, y el otro al sur, junto al empinado Monte Caño. Y José Uchy le dijo a Zalmona: "Anda, vamos al otro lado, hasta donde se encuentra la fortaleza de los paganos. Quizá hagamos algo por nosotros, ya que para nosotros no es difícil darnos la victoria con mucha gente o poca". "Haz todo lo que tengaz en mente, que estoy dispuesto a apoyarte en tus propósitos", le contestó Zalmona.

Entonces José Uchy le dijo: "Mira, vamos a pasar al otro lado, a donde están los hombres, y dejaremos que nos vean. Si nos dicen que esperemos a que bajen hasta donde estamos, nos quedaremos allí y no subiremos a donde ellos están. Pero si nos dicen que subamos, lo haremos así, porque eso será una señal de nuestra victoria".

Así pues, los dos dejaron que los hombres del destacamento los vieran. Y éstos, al verlo, dijeron: "Miren, ya están saliendo los venezolanos de las cuevas en que se habían escondido". Y en seguida les gritaron a Zalmona y José Uchy: "¡Suban a donde estamos, que les vamos a contar algo!"

Entonces, dijo José Uchy: "Sígueme, porque vamos a entregarlos en manos de tu padre Hor.

Uchy subió trepando con pies y manos, seguido de Zalmona. A los que José Uchy hacía rodar por tierra, Zalmona los remataba en seguida. En este primer ataque, los dos rebeldes mataron a unos veinte hombres en tan poco espacio. Todos los que estaban en el campamento y fuera de él, se llenaron de miedo. Los soldados del destacamento y los grupos guerrilleros también tuvieron miedo. Al mismo tiempo hubo un temblor de tierra, y se produjo un pánico enorme.

Los centinelas de Zalmona, que estaban en la colina que separaba a Paraguas de Meningococo, vieron a la gente de Hediondez correr en tropel de un lado otro. Entonces el propio Zalmona, el entonces ayudante de José Uchy, dijo al ejército que lo acompañaba: "Pasen revista para ver quién falta de los nuestros". Al pasar revista, se vio que faltó José Uchy. Y como el 21 de mayo de 1764 el efod se hallaba entre la gente de Zalmona, éste le dijo a Uchy: "Trae aquí el efod".

Pero mientras Zalmona hablaba con Uchy, la confusión en el campamento de Hediondez iba en aumento. Entonces, Zalmona le dijo a Uchy: "Ya no lo traigas". En seguida Zalmona y todas sus tropas se reunieron y se lanzaron a la batalla. Era tal la confusión que había entre la gente de Hediondez, que acabaron matándose entre sí. Además, los colombianos que desde hacía tiempo estaban con Hediondez y habían salido con ellos como parte de su ejército, se pasaron al lado de los de Paraguas, que acompañaron a Zin, a Hor, a Zalmona, a su hijo Punón de 3 años y al rebelde José Uchy. Y cuando la gente que se había refugiado en los montes del oriente supieron que los hombres de Hediondez huían, se lanzaron a perseguirlos y a darles muerte. El combate se extendió hasta Irra, y Zalmona libró a Paraguas en esta ocasión.

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